Analizar el propio rol dentro de una relación y el cómo interactuamos puede ser doloroso: a nadie le gusta pensar que está haciendo las cosas mal y que podría estar originando los mismos problemas que lo hacen sufrir ya sea de manera individual como de pareja. Muchas veces, sin darnos cuenta, la forma que decimos las cosas o bien lo que decimos como tal puede estar causando un daño en el otro, produciendo un ciclo de resentimiento y entorpeciendo el cariño que sentimos de manera genuina. Esta dinámica suele volverse un hábito y escalar hasta discusiones dramáticas. Debido a todo esto, en terapia de parejas se busca romper este círculo vicioso: se invita a ambas partes a dejar morir el orgullo y el ego que, la gran mayoría de las veces, se interpone en la sana convivencia. Para conseguirlo, debes estar dispuesto/a a pagar el precio: es decir, aceptar este dolor y ponerte manos a la obra para aprender nuevas herramientas de comunicación. Muchos profesionales lo llaman "ganar perdiendo", pues al perder tu ego, ganas una maravillosa oportunidad para aprender y conseguir mayor satisfacción en tu vida social.
