¿Necesito terapia de pareja?

Los seres humanos somos muy complejos: siempre cambiamos y aprendemos cosas nuevas. Es por ello que la gente suele madurar a través del tiempo y la experiencia. Si a esa complejidad le sumamos la interacción con otro ser humano, el cual, también tiene su propio camino y forma de pensar, las cosas, lógicamente, se tornan aún más complejas y desafiantes. Me atrevería a decir, por lo mencionado, que la terapia de pareja es más difícil que la terapia individual, pues requiere un compromiso con uno mismo y con la relación en sí. No obstante, existen métodos para mejorar la comunicación y llegar a acuerdos; a través de la empatía, la comprensión y la vulnerabilidad. Si estás interesado/a en ellos, te invito a seguir leyendo la presente página sobre terapia de parejas o, bien, la llamada terapia interpersonal. Utilizaremos técnicas similares a las que uso en terapia individual, te recomiendo hacer clic aquí para saber más detalles de mi método de trabajo en general.

¿Cómo trabaja el psicólogo en terapia de parejas?

El formato que utilizo para trabajar problemas de pareja puede ser a través de terapias individuales o, bien, terapias donde todos los interesados estén presentes. En ambos formatos, las cosas a trabajar serán muy similares y, en la práctica, ambas modalidades demuestran una buena efectividad. Podrás escoger la que más se ajuste a tus necesidades. En el cuadro de más abajo te explicaré con un poco más de detalle cómo funciona la modalidad individual y la de trabajo simultáneo con ambas partes.

Terapia de pareja con ambas partes

Se iniciará el proceso con el psicólogo y la pareja presente; la primera sesión buscará conocer cómo cada uno concibe el problema como también conocer la historia detrás. En base a esta dinámica, se buscará llegar a acuerdos y metas comunes para el tratamiento. Se aplicarán varias herramientas para mejorar la comunicación, la empatía, la asertividad y la convivencia. De manera paralela, de ser pertinente (en caso de que la convivencia sea muy tensa o compleja), se sugerirán sesiones individuales con cada paciente para conocer más detalles y trabajar áreas más específicas. El proceso busca, además, ser lo más transparente posible: si una de las partes no desea ser parte de la terapia de parejas, deberá ser comunicado a la otra parte; a modo de que decida respecto al propio proceso. La terapia es un proceso voluntario y no se busca forzar a alguien a hacer algo que no desee.

Para que el trabajo resulte de forma óptima, ambas personas deben estar dispuestas a aceptar su propia responsabilidad en los problemas de la relación. No buscamos culpables, pues es muy probable que eso mismo nos trajo a buscar ayuda profesional. De este modo, ver el propio rol puede pensarse como una manera distinta de hacer las cosas para, así, conseguir resultados distintos.

Terapia de pareja individual

Si bien una pareja involucra a dos personas, también se puede realizar un gran trabajo con solo una de las partes; pues si una persona cambia su forma de interactuar, la otra estará forzada a, también, cambiar. En este caso, trabajaremos todos los sentimientos personales que tengas respecto a la relación con tu pareja y, también, analizaremos el estilo de comunicación y sus potenciales modificaciones para lograr los objetivos que tengas en mente.

Si estás dispuesto/a a analizar tu propio rol dentro de la relación, tendrás el poder de cambiar el sistema al cual tú y tu pareja estaban acostumbrados. Las recompensas pueden ser enormes y satisfactorias.

No puedes cambiar al otro, sólo puedes cambiarte a tí mismo/a

Si has considerado la terapia de pareja, probablemente, habrás notado que, al interactuar con la otra persona, no puedes llegar a acuerdos: parece no escucharte; evita conversar del tema; podría decir cosas hirientes; te dice que cambiará, pero las cosas continúan igual; etc.. Es lógico sentir frustración, pena e, incluso, soledad; pues nuestros esfuerzos para salvar la relación parecen ser en vano. Como psicólogo, te puedo asegurar que el método de sermonear, retar, discutir o exigir a alguien que cambie y se ajuste a lo que deseamos, no suele funcionar. De hecho, me atrevería a decir que enaltece el problema, pues dichas demandas suelen hacer que la persona se ponga a la defensiva y que la comunicación, en lugar de dar lugar a una conexión significativa, se transforma en una pelea de ver quién tiene la razón. Ante esta situación, existe un método que puede ayudarte a sí conseguir salvar una relación: se llama auto-crítica. Esto es algo que aplico tanto con cada miembro de la pareja.

No puedes cambiar al otro, pero si tú cambias, el otro estará obligado a cambiar.

¿Qué tanto esfuerzo harías?

Al considerar una relación con otra persona, existen tres posibilidades: 1) Mantener las cosas como están; 2) Cambiar nuestra forma de comunicar para ser más cercanos e íntimos; o 3) Abandonar la relación. Todas las opciones son válidas y tienen sus pro y sus contra. Como psicólogo, te puedo mostrar el paso 2; si estás dispuesta/o a realizar el esfuerzo que supone. De esta manera, “ganas perdiendo”, pues al dejar atrás tu ego/orgullo, obligas al otro cambiar.

Cambiándote a ti mismo/a, obligas al otro a cambiar

Como psicólogo, comprendo que estoy pidiendo algo, quizás, descabellado. Muchas veces se dice que se necesitan dos personas para bailar y estoy completamente de acuerdo. Soy consciente que, en una relación de pareja, existen miles de razones y datos que podríamos poner sobre la mesa para señalar cómo la otra persona está fallando y tiene la culpa de varios problemas. Cambiar nosotros, de hecho, puede parecer injusto, considerando que el otro, puede darnos la impresión de que no hace ningún esfuerzo para salvar la relación. Sin embargo, debo hacer la pregunta: ¿te ha funcionado esta forma de pensar en la actualidad?, ¿estás conforme con los resultados y la convivencia que llevas con tu pareja?, ¿has podido cambiar a tu pareja (o quien sea) con sólo decírselo?; si la respuesta es que no, entonces has vivido una realidad con la cual todos los psicólogos estamos de acuerdo: no podemos cambiar a los demás a voluntad, esto es algo que no está bajo nuestro control absoluto. No obstante, sí existe un método para tener mayores probabilidades de cambiar a los demás (o bien conseguir más paz mental en el largo plazo). El método es la auto-crítica. La filosofía detrás es que, si cambias una parte del sistema, entonces todo el sistema está obligado a cambiar y ajustarse a la nueva realidad, en tu caso: a tus nuevas formas de interactuar y comunicar.

En relación al párrafo anterior, como psicólogo, no cuento con herramientas en mi poder que hagan cambiar a una persona en contra de su voluntad; sólo puedo ayudarte a ver tu propio rol al comunicarte y trabajar desde allí; lo mismo sucederá con la otra persona (en caso de que también se trate conmigo en terapia). Si dos personas están dispuestas a hacer a un lado sus diferencias, analizar su propio rol en la relación y trabajar como equipo, el pronóstico es maravilloso.

Ver tu propio rol puede ser doloroso

Analizar el propio rol dentro de una relación y el cómo interactuamos puede ser doloroso: a nadie le gusta pensar que está haciendo las cosas mal y que podría estar originando los mismos problemas que lo hacen sufrir ya sea de manera individual como de pareja. Muchas veces, sin darnos cuenta, la forma que decimos las cosas o bien lo que decimos como tal puede estar causando un daño en el otro, produciendo un ciclo de resentimiento y entorpeciendo el cariño que sentimos de manera genuina. Esta dinámica suele volverse un hábito y escalar hasta discusiones dramáticas. Debido a todo esto, en terapia de parejas se busca romper este círculo vicioso: se invita a ambas partes a dejar morir el orgullo y el ego que, la gran mayoría de las veces, se interpone en la sana convivencia. Para conseguirlo, debes estar dispuesto/a a pagar el precio: es decir, aceptar este dolor y ponerte manos a la obra para aprender nuevas herramientas de comunicación. Muchos profesionales lo llaman "ganar perdiendo", pues al perder tu ego, ganas una maravillosa oportunidad para aprender y conseguir mayor satisfacción en tu vida social.

El desarrollo personal no es solo te cambia a ti mismo, también cambia a la gente a tu alrededor.
cómo saber si necesito ir con un psicólogo
Todos escribiremos en terapia, a modo de recordar mejor lo que trabajemos, prepara tu lápiz y papel.